Cuando Benedicto XVI promovía el latín
Citado en la compilación « Mi Concilio », que reúne los escritos del joven abad Ratzinger, entonces perito en el Vaticano II, el futuro papa escribía
« Todas las razones que se aducen a favor de un latín intangible –lengua litúrgica, ciertamente, pero también lengua muerta– deben inclinarse ante la argumentación clara, unívoca y precisa del Apóstol… La lengua latina está muerta, pero la Iglesia está viva. De modo que la lengua, vehículo de la gracia y del Espíritu Santo, debe ser una lengua viva, porque está hecha para los hombres y no para los ángeles. »