El Papa León XIV celebra el lema masónico y revolucionario francés «Libertad, Igualdad, Fraternidad»
León celebró un lema empleado por los masones que se remonta a la sangrienta y anticatólica Revolución Francesa.
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León celebró un lema empleado por los masones que se remonta a la sangrienta y anticatólica Revolución Francesa.
Una meditación para el decimocuarto domingo después de Pentecostés sobre el maestro oculto en medio de nuestras ansiedades, la guerra en el alma y la Providencia en la Pasión de la Iglesia.
Prefectas mujeres gobiernan ahora órdenes religiosas y ayudan a elegir obispos. Mallorca escenifica una danza en la liturgia de la Asunción mientras Bélgica envía a Roma un embajador que marcha en el Orgullo.
Los titulares italianos han recurrido tanto a esta frase que casi resulta tediosa. Sin embargo, han captado algo que muchos comentaristas católicos prefieren suavizar. En Roma se está produciendo un cambio estructural, y Leo ha dedicado los primeros quince meses de su pontificado a consolidarlo.
Cuando el clic ya no es suficiente
Andrea Cionci nos propone esta brillante defensa del activismo "a la antigua", es decir, a través de peticiones, acciones legales, en definitiva, un activismo concreto frente a la palabrería de las redes sociales, destinada a desvanecerse en un instante. Un apasionado llamamiento a favor de una verdadera resistencia católica que rechaza el repliegue en lo íntimo, el clic inútil, las grandes declaraciones de sacristía, el refugio en la pasividad bajo el disfraz de la esperanza. Una resistencia católica encarnada en la realidad y que, aunque minoritaria, desencadena reacciones en cadena imparables. Hasta la victoria final.
Nos quiere poner de rodillas pero no para rezar. Magnífico análisis de Fernando Paz
De rodillas, sometidos al orden imperante del mundo y a su invasión migratoria. Así —dice Fernando Paz, desde lo hondo de su fe— nos quiere poner el papa, cuyo Dicasterio incluso ha «felicitado al Gobierno español por su progreso económico y social» (sic). Lamentábamos ayer la ausencia de críticas por parte de los carólicos españoles a las bendiciones que el papa ha otorgado al gobierno socialista y a su invasión migratoria. He aquí, pues, en el vibrante alegato de Fernando Paz, una clara excepción a tal pusilanimidad.