Decenas de noticias inútiles, miles de 'me gusta', comparticiones, emojis y luego firmas con un clic y el día se ha ido, convencidos de haber participado en la guerra como buenos soldaditos.
Lástima, sin embargo, que las redes sociales nos hayan entrenado a confundir la reacción con la acción. Un fenómeno que en sociología de la comunicación llaman "Slacktivism" (activismo de sillón) unido a una precisa dinámica de psicología de masas. El "Like" y la "Compartir" son gratificaciones instantáneas, dopamina pura como para quien no puede dejar de jugar en línea. El usuario siente que ha "cumplido su parte" con un clic, descargando la tensión moral sin realizar la acción real (firmar/adherirse/participar).
Lamentablemente, han pasado años creyendo que un "Me gusta" era una forma de resistencia. Os han ilusionado diciéndoos que compartir un vídeo indignado era "informar". Os han domesticado, transformando vuestra rabia en datos para los anunciantes publicitarios. La red social es el recinto donde el sistema os permite gritar para evitar que salgáis a morder. Mientras escribáis comentarios bajo la publicación del Ministro, estáis bajo control. Sois ruido blanco. Sois una estadística de "engagement".
El sistema no teme a millones de comentarios. El sistema teme UNA SOLA PEC escrita con criterio, porque esa PEC abre un procedimiento, obliga a una respuesta y crea una responsabilidad penal y administrativa. El sistema ha estudiado perfectamente la psicología de las masas digitales. El sistema lo había previsto todo, es decir, había previsto que seríais miles los que miraríais y solo un puñado los que actuaríais. Cada uno de vuestros "me gusta" sin acción es la confirmación de que su plan está funcionando. Cada una de vuestras comparticiones sin participar activamente es un ladrillo más en el muro de vuestra celda.
Si pensáis que hoy basta con ver vídeos o leer publicaciones en redes sociales para combatir esta guerra, sois unos ilusionados. Sin la acción, el conocimiento es solo una decoración para vuestra esclavitud. El sistema os quiere así, ruidosos en las redes y mudos ante los actos. El poder no teme tu rabia digital, teme tu firma analógica.
¿Sabéis, en cambio, qué es lo que realmente no sirve para nada? Vuestro comentario en redes sociales. En 24 horas, la publicación de un gatito, la última polémica política/televisiva o la última noticia inútil de geopolítica harán desaparecer vuestras quejas. En el mundo digital no queda nada, es solo un píxel que el sistema apagará esta noche. Sois polvo que grita al viento.
El acto escrito, en cambio, perdura. Un documento enviado por PEC, una solicitud o requerimiento, una denuncia a la Guardia di Finanza o a los NAS; estas cosas entran en el sistema. Se convierten en Protocolo. Se convierten en Responsabilidad.
¿Decís que "de todos modos nos ignoran"? Os equivocáis. Para decidir ignorarnos, primero tienen que leernos. En la psicología del poder, el silencio no es ausencia de acción, es una opción defensiva. Si una oficina ignora una PEC técnicamente impecable, no está ejerciendo fuerza, está manifestando pánico procesal. Una persona con una PEC ha obligado a toda una oficina a la ilegalidad para no tener que afrontarlo. Esa es la verdadera fuerza.
El Gobierno teme a estos soldados porque son impredecibles. El sistema ha digitalizado todo para poder controlarlo todo con un algoritmo. Pero un acto analógico, una firma autógrafa enviada por PEC, obliga a un ser humano al otro lado a salir del automatismo, a protocolar manualmente, a leer. Hemos roto su "zona de confort".
Para ignorarnos, deben primero decidir conscientemente violar la ley. En ese momento, tú eres su pesadilla nocturna, no un simple usuario de redes sociales.
LA TRAMPA DE LA MASA
La democracia nos ha acostumbrado a pensar que se necesitan "plazas llenas" para cambiar las cosas. Es una trampa mental porque no se necesita ser millones para ganar, se necesita ser inamovibles. Por otra parte, Margaret Mead escribió: "Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos conscientes y decididos pueda cambiar el mundo. De hecho, es la única forma en que siempre ha sucedido".
En sociología, este principio se conoce como la Teoría de la Minoría Activa. No es la masa la que hace la historia, sino una minoría coherente, determinada y técnicamente preparada que logra desestabilizar el consenso de la mayoría apática.
Todavía no se entiende que en Derecho UNA sola persona vale como 58 millones de ciudadanos. El sistema está preparado para gestionar la multitud (con las mangueras o las fuerzas del orden), pero está totalmente desprevenido para gestionar a pocas personas cultas, determinadas y que no piden nada más que el respeto de la norma.
El poder no teme la rabia, que reprime fácilmente, sino que teme la competencia y la determinación.
¡HOY NOS TOCA A NOSOTROS!
Hoy no os pido que seáis una masa, os pido que seáis esa minoría activa. Os pido que dejéis de correr en la rueda del hámster y bajéis al terreno de la realidad que realmente os concierne.
No lo hagáis por mí. No lo hagáis por un ideal abstracto. Hacedlo porque sois Seres Humanos y vuestros derechos nacen y mueren con vosotros.
El sistema ha apostado por vuestra pereza digital. Ha apostado a que, después de leer estas líneas, pondréis un corazón y seguiréis adelante. Demostradle que ha perdido. Demostradle que seguís siendo seres humanos capaces de acciones que tienen valor legal y no solo píxeles destinados a desvanecerse en el feed de mañana.
La puerta de la jaula está abierta. La elección está en vuestras manos. Pasad del comentario al documento. Volved a ser ciudadanos que ejercen un derecho, ¡antes de que el píxel se convierta en la única huella de vuestra existencia porque HOY NOS TOCA A NOSOTROS!
Si el Gobierno no es capaz de defender los intereses del Estado, es hora de que intervenga el Ciudadano Soberano. Tenemos mucho que hacer y lo haremos.
NOSOTROS somos la Resistencia Ontológica: los únicos Custodios del Estado de Derecho
Alessandra Ghisla
Consultora con estudios de Derechos Naturales del Ser Humano y técnicas de defensa en Autotutela del Ciudadano Italiano