Teniendo en cuenta que la Santísima Virgen advirtió en Fátima, en 1917, que la mayoría de las personas van al infierno por los pecados de la carne, no es de extrañar que la Iglesia sinodal de Leo impulse con tanto ahínco la Agenda Arcoíris.
De hecho, ahora la promueven con tal desparpajo que ya ni siquiera intentan ocultarlo, sino que la legitiman abiertamente y sin rubor.
Mientras la ideología LGBTQ es promovida y celebrada a diario en todo el mundo por la Iglesia Falsa y Gay de Prevost, los últimos incidentes tuvieron lugar en México.
Del 30 de julio al 2 de agosto, se celebró en Torreón, Coahuila, el Cuarto Encuentro Nacional de la Red Católica Arcoíris de México (RedCAM). La reunión congregó a cerca de cien participantes de diversos grupos católicos de personas que se identifican como LGBT de todo el país, bajo el lema «Fraternidad y Servicio».
Si en años anteriores el encuentro había sido discreto, el de este año fue muy distinto: contó con el apoyo público no de uno, sino de tres «obispos».
No solo el «obispo» Luis Martín Barraza Beltrán de Torreón celebró una Misa para los participantes en la Catedral de Nuestra Señora del Carmen el 31 de julio, sino que además la concelebró el «obispo emérito» Raúl Vera López de Saltillo. López es un «prelado» controvertido sobre el que ya hemos informado anteriormente y que es especialmente conocido por su abierto apoyo a las causas LGBTQ dentro de la Iglesia sinodal.
Al día siguiente, los participantes LGBTQ fueron recibidos en la Misa de la Catedral de Gómez Palacio con la bendición del «obispo» Jorge Estrada.
Las fotos del evento que circularon después mostraron a Barraza posando junto a miembros del grupo católico LGBT de Morelia Otro Rebaño, cuyo logo blasfemo presenta un cordero multicolor con la bandera del Orgullo. En el mensaje que acompañaba la imagen, el «obispo» fue agradecido por su «cercanía y apoyo».
El momento más trágico y escandaloso volvió a protagonizarlo Vera, quien, al finalizar el encuentro, declaró que «la homosexualidad no es pecado». El prelado no se molestó en matizar esta afirmación explicando que es necesario abstenerse de los actos homosexuales para que sea cierta. Dada su larga y controvertida trayectoria de apoyo a la agenda LGBTQ, la omisión fue, casi con seguridad, deliberada.
Su intención quedó aún más patente en los reportajes de El Heraldo de Saltillo, Vanguardia y Periódico La Voz. En su cobertura del encuentro, se recoge que Vera describió la homosexualidad como «algo natural» y no como una enfermedad o una perversión humana, y subrayó que los católicos LGBT deben ser acogidos en la vida parroquial y animados a ejercer liderazgo dentro de la Iglesia.
Concluyó su discurso a los participantes con estas palabras: «Sin ustedes, la Iglesia no está completa. Ustedes son nuestra familia; no nos dejen solos en este camino con el Señor Jesús».
La conferencia también incluyó —como no podía ser de otra manera— una ponencia virtual del patrón de todo lo afeminado en la Iglesia sinodal, el jesuita «padre» Jimmy Martin.
Además de la presentación de Martin, los participantes asistieron a talleres, una Hora «santa» en el Santuario del Cristo de las Noas y una consagración mariana. El encuentro concluyó con la elección de una nueva dirección nacional de RedCAM y el anuncio de que el Quinto Encuentro Nacional se celebrará en Morelia, Michoacán, en 2027.
Según los informes publicados por la plataforma progresista de basura Religión Digital, los organizadores expresaron su preocupación por el hecho de que muchas diócesis en México aún se niegan a proporcionar espacios pastorales dedicados a los católicos LGBT y alabaron el apoyo mostrado por Barraza, Estrada y Vera.
Quiero terminar con una advertencia a estos obispos desde las páginas de la Sagrada Escritura:
«¡Ay de los que llaman al mal bien, y al bien mal; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad; que dan amargo por dulce, y dulce por amargo!» (Isaías 5:20) y «Los cuales, conociendo el juicio de Dios, que los que hacen tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que también consienten a los que las hacen» (Romanos 1:32)...