La sinodalidad matará al catolicismo
La Iglesia Católica siempre se ha distinguido de otros cuerpos cristianos por su afirmación de poseer, y estar ligada por, un depósito de fe transmitido por los Apóstoles. La Iglesia proviene de Cristo, y la Iglesia no inventa, revisa ni vota sobre su Magisterio, su aplicación autorizada de ese depositum fidei. Recibe, guarda y transmite esa fe antigua. La doctrina puede desarrollarse en el sentido que San Juan Enrique Newman la describió, creciendo en claridad y aplicación, como una bellota se convierte en un roble. Pero no puede ser renegociada - o revertida - por el sentimiento de la mayoría o el entusiasmo contemporáneo.