La venida intermedia de Cristo
"He aquí, vengo como ladrón Bienaventurado el que vela y guarda sus vestiduras" Apocalipsis, 16,15
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"He aquí, vengo como ladrón Bienaventurado el que vela y guarda sus vestiduras" Apocalipsis, 16,15
La Fundación Pablo VI ha publicado un texto que, bajo apariencia de reflexión bioética, termina derivando en un posicionamiento difícil de sostener tanto en términos intelectuales como morales. El artículo, firmado por José Ramón Amor Pan, aborda el caso de Noelia Castillo —la joven de 25 años eutanasiada en un hospital propiedad de la Orden de los camilos— y lo presenta como un “fracaso colectivo”. Sin embargo, al descender del plano teórico al concreto, introduce afirmaciones que alteran el eje del análisis y desplazan la responsabilidad hacia unos padres que todavía lloran el cadaver de su hija eutanasiada.
Durante las últimas décadas, numerosos grupos de católicos han solicitado aclaraciones y correcciones al Vaticano, sin recibir nunca respuesta.
La participación de cualquier sacerdote en el culto público a un falso dios asociado con sacrificios humanos es noticiable, pero cuando se trata del cabeza visible de la Iglesia Católica, la historia claramente es de interés público.
Una imagen quedará grabada en la memoria colectiva, rodeada de numerosos interrogantes: el Papa Francisco, solo, bajo la lluvia, en una Plaza de San Pedro vacía. Pero esa soledad ya no puede interpretarse únicamente como el símbolo de una humanidad herida, porque representa una fractura: la de una Iglesia que celebraba en ausencia del pueblo y un pueblo que, en el momento del sufrimiento más extremo, fue dejado fuera.
La trágica crisis del logos y el escalofriante e imperturbable silencio de la Iglesia