Para concretar su sincretismo religioso, el 4 de octubre de 2019 –fiesta de san Francisco– Jorge Mario Bergoglio participaba en los jardines vaticanos en un rito pagano con la presencia de chamanes, franciscanos y laicos, en honor de la diosa Pachamama, pero lo peor estaba aún por llegar. El 7 de octubre «Papa Francisco» organizaba una liturgia sacrílega ante el altar de la Confesión, y cantando el Veni Creator Spiritus, junto a cardenales y devotos de Pachamama se encaminaba en solemne procesión ostentando la estatua de la diosa. Pachamama es venerada de modo particular en las minas andinas bolivianas y peruanas, y además de los sacrificios humanos que se realizan en su honor por los buscadores de oro de La Rinconada (Andes peruanos), artículos y vídeos de El Deber, La Prensa y Telemundo, informaban sobre los sacrificios humanos consumados en honor de la diosa y del dios con cuernos llamado El Tío.
Francisco quería dar una fuerte señal a los creyentes, e introducía en San Pedro un ídolo que reclamaba sangre inocente. Con esta solemne liturgia pagana el Antipapa tenía la intención de desacralizar el Templo de la cristiandad para reconsagrarlo al Diablo (con D mayúscula, como en Ap 12,9;20,2). Por usar una expresión del Levítico (17,7), Bergoglio y cardenales se prostituían tras los demonios del macho cabrío (falsos sacrificios). El objetivo de Francisco era el de insultar a Dios y a la Cruz, determinando así un giro nefasto en la historia de la Iglesia, cuyo alcance destructivo será comprendido solo en un próximo futuro.
Gracias al padre Charles Murr, en el mes de marzo suscitó escándalo la foto del padre Robert Francis Prevost arrodillado, mientras en 1995 participa en un rito en honor de la Madre Tierra. Los periódicos al servicio de la iglesia sinodal se rebelaron contra este ataque frontal contra León XIV, y el ex obispo Reinhold Nann, nombrado por Francisco en 2017 y casado en 2025, en Religión Digital escribía: «Vemos un acto interreligioso en el que un representante de la cultura andina hace un pago a la tierra, una ofrenda y un diálogo con ella […] Francisco, en su “Cántico de las Criaturas”, aclara que las criaturas no son dioses, y sin embargo se dirige a ellas llamándolas “hermanos” y “madre” en el caso de la tierra […] Respetar la tierra como “ser con un alma” significa de todos modos reconocerla como criatura de Dios. Pachamama es la tierra, o mejor, el alma de la tierra […] Podemos arrodillarnos ante ella como lo hacemos ante los Santos, con tal de que la consideremos una criatura y no una Diosa». Devotísimo de Bergoglio, Nann recordaba las virtudes de la Laudato si’.
En el mismo mes de marzo y siempre en nombre de la Laudato si’, para celebrar el “Día de la Madre Tierra” un grupo de jesuitas publicó en España una oración a Pachamama que reza:
«Madre Tierra, enséñanos a amarnos como hermanos y a cuidarte con amor. Guíanos para dar luz, a ser radiantes como el Sol. Pachamama, Pachamama, venimos a agradecerte todas las riquezas que nos das. Recibe esta ofrenda para que la tierra sea buena. Gracias Pachamama buena madre».
Dado que agosto es el mes dedicado particularmente a Pachamama, en Perú se han sucedido los ritos en su honor; en la tradición andina este es el mes en el que se «alimenta» a la Pachamama con ofrendas y «pagos a la tierra». A la espera de la visita de León XIV, el 13 y 14 de agosto se celebró en Cusco el Encuentro Macrorregional Sur Entretejiendo Voces por la Dignidad: por los derechos humanos y el bien común, donde por «derechos humanos» se entienden naturalmente los LGBT. En la ceremonia de apertura organizada y presidida por mons. Jordi Bertomeu, sacerdote canonista del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, en presencia de los obispos Lizardo Estrada Herrera, secretario general del CELAM y Miguel Ángel Cadenas de Iquitos, se ofrecieron a la Madre Tierra hojas de coca, queso y otros alimentos. Una animadora del rito sagrado explicó a los presentes: «Este mes de agosto es muy especial para nosotros, para la cosmovisión andina; es el mes de la Madre Tierra, que nos quiere tanto, que es tan cariñosa, tan generosa, que nos da el alimento». Esta celebración fue tan apreciada por León XIV que el 29 de agosto nombró a Herrera Arzobispo Coadjutor de Cusco.
Con el beneplácito de la iglesia sinodal, sin contar las liturgias inspiradas en Harry Potter y otras animadas por payasos, hoy se aceptan pacíficamente las «misas híbridas», donde el sacrificio eucarístico se convierte en una fructífera ocasión para el diálogo interreligioso, y a continuación recuerdo algunas. En 2019 el obispo Francis Serrao celebró la misa usando el vaso sagrado rebosante (llamado Poorna Kumbham) que representa uno de los más importantes símbolos de abundancia, prosperidad y divinidad en los rituales hinduistas. El 15 de agosto de 2025 León XIV nombró a Francis Serrao nuevo obispo de Mysore (India). En una iglesia de Salvador de Bahía (Brasil), para la fiesta de San Roque el arzobispo de Feira de Santana, Zanoni Demettino Castro, celebró una misa caracterizada por los ritos típicos de la macumba. En la iglesia de San José, en nombre del “panteísmo inclusivo” (ningún dios debe quedar excluido), el obispo auxiliar de Washington, Roy E. Campbell, afirmó que “Dios es Dioses”. El obispo emérito de Saltillo (México), Raúl Vera López concelebró la misa con la sacerdotisa anglicana Emilie Smith. En presencia del obispo José Valdeci Santos Mendes, en Brejo (Brasil) se recitó un Credo que tiene como protagonista a un “Dios/Diosa”. En Lovaina (Bélgica) se recitaron oraciones islámicas en árabe en una misa presidida por el jesuita Jacques Haers, en presencia del arzobispo de Malinas-Bruselas, Luc Terlinden. ¡Si esta es la fe eucarística de los obispos de la iglesia sinodal, que cada uno intente imaginar qué pueden tramar sobre el altar los sacerdotes bergoglianos!
Frente a esta profanación de la eucaristía es inútil asumir la actitud quejumbrosa de los diversos obispos Strickland, Schneider o Mutsaerts, porque es el fruto natural de la apostasía actualmente en curso en la Iglesia católica anunciada en La Salette y en Fátima; por Catalina Emmerich, por el padre Pío y por otros místicos.
El 2 de septiembre la Comisión Teológica Internacional (CTI) publicó el documento “Cuidar de nuestra Casa común”: Respuesta responsable y fraterna al Dios trinitario. El empleo de la expresión Casa común, ostentado con devoción en el documento, es un subtítulo de la Laudato si’, omnipresente también en Magnifica humanitas. Con el típico estilo bergogliano, prolijo y engañoso, ya el título de esta “reflexión” –como la definió el secretario de la CTI, Piero Coda– constituye una premisa significativa. ¿Qué quiere decir respuesta responsable y fraterna al Dios trinitario? ¿Que todos los habitantes de la Casa común han suscrito el documento como hermanos, o bien que Dios es nuestro hermano? No es casualidad que todos los documentos producidos por la gestión Bergoglio adolezcan de contradicciones, porque son siempre fruto de la falta de Verdad.
El eje de todo el discurso es naturalmente el espíritu guía de Prevost, es decir «Papa Francisco», el cual es mencionado enseguida en las primeras líneas porque puso de relieve la crisis ecológica debida a la relación miope del hombre «depredador» con la naturaleza, y a este propósito se recuerda la «enorme riqueza de contenidos teológicos y espirituales» encerrados en la Laudato si’. Los redactores del documento al servicio de León XIV afirman que su objetivo es precisamente el de profundizar algunas cuestiones teológicas que no podían ser abordadas en el «espacio más restringido de la Encíclica a causa de la urgencia ecológica». Como señuelo, el documento se propone escuchar la teología católica, la Sagrada Escritura, los Padres y la Tradición de la Iglesia, pero en realidad forma parte de la propaganda para alimentar el culto hacia «Papa Francisco». Es superfluo señalar que para la CTI el pecado más grave se identifique con el «pecado ecológico», porque hace sufrir a los pobres, además de ser un «pecado contra la creación y el Creador».
Las pruebas científicas sobre el origen antrópico de los cambios climáticos denunciadas por Bergoglio se retoman en el n. 87: «El Papa Francisco (Laudato si’, Querida Amazonia, Laudate Deum), en continuidad con sus predecesores, no ha cesado de hacer referencia a los resultados de los estudios científicos para lanzar, sobre la base de ellos, un llamamiento urgente a una conversión ecológica integral, formulada de varios modos». Respecto a tales falsedades científicas no es inútil repetir lo que ya he escrito en mi libro sobre Bergoglio. Uberto Crescenti, profesor emérito de Geología Aplicada de la Universidad de Chieti-Pescara, expresidente de la Sociedad Geológica Italiana (1999-2005), el 29 de julio de 2015 enviaba una carta donde enumeraba a Bergoglio los errores presentes en la Laudato si’, y escribía: «Desde hace más de 10 años he profundizado en particular el tema del calentamiento global de nuestro Planeta. Me he quedado muy asombrado por las afirmaciones contenidas en la Encíclica que se refieren a este argumento. Estas afirmaciones están totalmente en línea con la ideología de los ambientalistas, ideología, es decir, no ciencia». Del mismo modo que aún se propugnan inconcluyentes teorías sobre el Big Bang y sobre el origen de la vida, como si fuesen dogmas científicos, así la iglesia sinodal, obediente a los poderes supranacionales y mundialistas, secunda el dogma del origen antrópico de los cambios climáticos. En el documento se confunde el «pecado ecológico» debido a la contaminación ambiental y de indiscutible origen antrópico, con los cambios climáticos que tienen otro origen bien distinto, como enseñaba también el gran Zichichi. Frente a las mentiras que aún difunden pseudocientíficos sobre los cambios climáticos, en estos días la climatóloga Annalisa Bracco ha dicho: ”Pienso que hoy ser honestos es lo más importante” (LaVerità, 23 de septiembre). Visto que en Magnifica humanitas León XIV escribe haber escuchado a los científicos, también para aprobar el presente documento habría hecho bien en informarse para entender cuáles son los verdaderos.
Es innegable que en el río de palabras en el que discurre el documento estén presentes muchas verdades de fe, así como útiles consejos alimentarios; en efecto, para mantener en forma la Casa común, en el n. 124 se recomiendan la ascesis y el ayuno, porque ayudan a prevenir la contaminación. Por desgracia los expertos de la CTI ceden luego al animismo y al evolucionismo darwiniano pero, dadas las premisas, era inevitable.
El ex obispo alemán ya citado está convencido de que la Tierra, el Sol, la Luna y las estrellas tienen un alma, porque san Francisco los llama “madre”, “hermano” y “hermana”; un pensamiento similar está presente en la “reflexión”, donde en el n. 120 encontramos escrito: «En la perspectiva bíblica, la creación es un agente, aunque no personal, que a su modo interviene en la economía divina de la salvación, comunicando mensajes a la humanidad de parte de Dios […] La creación, que nos nutre y nos sostiene, se lamenta dolorida y angustiada, ¿escucharemos su grito?». En el número siguiente se afirma una herejía que contradice todo lo que se había escrito en los números precedentes sobre el hombre imagen de Dios: «El universo es uno. La vida ha nacido de elementos cuya existencia la precedió y la hizo posible en el desarrollo de un universo dinámico y fecundo, en constante movimiento. Tal unidad vale, de modo especial, para todos los miembros de la esfera biótica, deudores de un único proceso evolutivo». Exactamente como Darwin, el documento sostiene la idea de que hombre y animales han seguido una evolución común que los diferencia por el grado, pero no por la cualidad.
En nombre del dios Diálogo, no podía faltar una mirada de admiración hacia las otras religiones, «en la convicción de que a través de los siglos han desarrollado formas de sabiduría» (133); en los números siguientes se enumeran todas sus preciosidades, porque todas tienen algo que enseñar a los cristianos. Se aprecian también las religiones africanas: «Una energía sagrada une a los seres humanos con los otros animales, con las plantas, con los seres inanimados y con el mundo divino» (139). Faltó poco para que no se citara la riqueza espiritual contenida en los ritos vudú, en el Candomblé, en la macumba, en el espiritismo y en la brujería. Los cultivadores del diálogo interreligioso se habrán lamentado de que no se diga una palabra sobre el satanismo, visto que gana cada vez más adeptos especialmente entre los jóvenes; no es casualidad que en España la prensa haya dado gran relieve a la misa negra abierta al público programada en Valencia para el 1 de abril y oficiada por la sacerdotisa Satanic Minerva (luego anulada por protestas).
A una mística que debe mantener el anonimato también para no comprometer a los sacerdotes que la siguen, en agosto Jesús le dijo: “Esta iglesia hipócrita, falsa, mentirosa, de Satanás, no es Mía esta iglesia, recordadlo bien… No escuchéis a esos sacerdotes que hablan, hablan, hablan… pero de Mí no dicen nada… acompañados de… palabras sin sentido, sin evangelio” (¡omito lo que dijo sobre los cardenales hace pocos días!).
Estamos ante un giro histórico, decisivo. Estamos viviendo los “Últimos tiempos”, y sin perderse en charlas inútiles, para los católicos es indispensable hacer una elección consciente: estar con Dios o con el Diablo.