El Principado de Andorra es uno de los países más pequeños del mundo, un microestado situado en los Pirineos, entre España y Francia. Es uno de los pocos países occidentales en los que el aborto sigue siendo ilegal y está penado por la ley. Lamentablemente, esto está a punto de cambiar.
Andorra no es una monarquía, sino una diarquía. Esto significa que existen dos jefes de Estado, que ejercen la autoridad conjunta sobre el país. Los dos denominados «co-príncipes» andorranos son, ex officio, el presidente de Francia y el obispo católico romano de la diócesis de Urgell (España). Actualmente, el presidente francés es Emmanuel Macron, y el obispo de la Novus Ordo que ocupa la diócesis de Urgell es Josep-Lluís Serrano Pentinat (n. 1977).
El pasado mes de mayo, discrepamos con el periodista vaticano Serre Verweij en su valoración excesivamente optimista sobre el primer año del pontificado de León XIV a la cabeza de la Iglesia vaticana II. En relación con Andorra, Verweij había escrito en concreto:
Todavía más impresionante es el hecho de que la intervención de Papa León sobre el aborto parece que acabó con un secreto e informal acuerdo del gobierno andorrano impulsado bajo Francisco: un pacto mediante el cual la Iglesia Católica habría aceptado tácitamente la despenalización —no así la legalización— del aborto.
Parece, sin embargo, que esta narración se está desmoronando.
La semana pasada, la plataforma tradicionalista (mas no sedevacantista) InfoVaticana publicó un artículo alarmante basado en los últimos avatares y en los informes aparecidos en 2025 en la página de noticias andorrana La Veu Lliure:
11 de agosto de 2026: Andorra prepara para septiembre la despenalización del aborto tras años de conversaciones con el Vaticano (InfoVaticana)
Hace menos de un año, algunos medios anglófonos de la Novus Ordo también cubrieron el tema, pero la noticia no despertó entonces mayor atención:
26 de septiembre de 2025: Andorra aprobará el aborto pese a que uno de sus jefes de Estado es un obispo católico (Zenit)
30 de octubre de 2025: El Vaticano y Andorra conversan sobre despenalizar el aborto (Catholic World Report)
Los artículos originales —escritos en catalán, lengua oficial de Andorra— son estos:
18 de septiembre de 2025: El Vaticà cedeix a la despenalització de l’avortament (La Veu Lliure)
30 de octubre de 2025: Baró admite que esperaba el texto en noviembre para despenalizar el aborto y ahora el Vaticano frena el proceso y pide más discreción (La Veu Lliure)
Esta noticia es explosiva por al menos dos motivos principales: (1) porque dentro de poco el asesinato del ser concebido quedará efectivamente legalizado en un territorio donde uno de sus «obispos catholiques» (obispo de la Novus Ordo) es uno de los dos jefes de Estado; y (2) porque el Vaticano parece estar desempeñando un papel turbio en este asunto, que se remonta a 2019.
Antes de proseguir, conviene precisar que, en medio de esta polémica, el 12 de julio de 2024, el llamado «Papa» Francisco nombró obispo coadjutor de Urgell al entonces padre Serrano Pentinat, y le recibió en audiencia el 8 de agosto. Un coadjutor pasa automáticamente a ocupar la sede episcopal cuando el ordinario diocesano dimite o fallece. En aquel momento, el obispo de Urgell era «Arzobispo» Joan Enric Vives Sicilia (n. 1949), quien estaba a punto de cumplir los 75 años, edad canónica de jubilación, aunque su sucesor debía recibir primero la «consagración episcopal» (Novus Ordo), que tuvo lugar el 21 de septiembre de 2024. No obstante, la renuncia de Vives Sicilia no fue aceptada hasta el 31 de mayo de 2025. Para entonces, Francisco ya había fallecido, por lo que su sustitución corrió a cargo de León XIV. Así pues, Serrano Pentinat se convirtió en obispo de Urgell —y, por tanto, en co-príncipe de Andorra— el 31 de mayo de 2025.
Cabe señalar, asimismo, que Andorra acaba de recibir un nuevo nuncio (embajador): el 15 de septiembre de 2025, León XIV nombró a «Arzobispo» Piero Pioppo (n. 1960) para representar a la «Santa Sede» en Andorra.
Una vez aclarado el calendario de nombramientos, examine$"acemos qué comunica InfoVaticana en su artículo del 11 de agosto de 2026:
El Gobierno de Andorra presentará en septiembre una reforma del Código Penal ante el Consell General [Parlamento] para despenalizar el aborto. Y lo hará, según todas las señales, con conocimiento —y sin oposición pública— de la Secretaría de Estado del Vaticano. Tras años de negociaciones discretas lideradas por el cardenal Pietro Parolin, Roma se prepara para contemplar en silencio la caída de uno de los últimos sistemas legales de Europa que penalizaban criminalmente la vida del no nacido.
Este es, en esencia, el meollo de la cuestión. Aunque hay ciertas formalidades jurídicas que conviene tener en cuenta, estas no hacen sino encubrir la realidad oscura y dulcificar el escándalo de un abuso de poder que pasa desapercibido:
El jefe del Gobierno, Xavier Espot, insiste en diferenciar despenalizar de legalizar: en el territorio andorrano seguirá sin permitirse el aborto y la CASS —Seguridad Social del Principado— no financiará abortos en el extranjero. La reforma se limitaría, afirman, a eliminar las consecuencias penales para la mujer que lo practique.
Se trata del mismo esquema argumental con el que comenzó la liberalización del aborto en casi todos los países de nuestro entorno: primero se «despenaliza» para «la mujer»; luego se «despenaliza» para «ciertos casos»; después se convierte en un servicio sanitario; y, por último, en un «derecho» protegido. Cualquiera que conozca la historia legislativa de España, Francia o Italia sabe que el límite que hoy presenta el Gobierno andorrano como infranqueable, en realidad no es más que el primer escaque de un tablero cuyo final se vislumbra inevitable. Que la ley penal deje de proteger al no nacido no es una sutileza técnica: significa que el Estado renuncia a reconocer que hay una víctima.
Mientras que «legalizar» significaría que el aborto queda permitido por la ley, el mero hecho de «despenalizarlo» en la práctica mantendría su prohibición en el papel pero suprimiría cualquier consecuencia legal por incumplirla. En otras palabras: la ley escrita seguiría diciendo que el aborto es un acto reprobable y prohibido, pero quienes lo cometan no recibirían castigo alguno por ello.
El resultado final, por supuesto, es el mismo. Al concebido —niño o niña— le dará igual que sea desmembrado en nombre de la legalización o de la despenalización de este execrable crimen. De hecho, que la ley declare el aborto como un mal y luego no penalice a quienes lo cometan podría ser, en cierto modo, hasta más malicioso que declararlo simplemente lícito.
En septiembre de 2023, el «Cardenal» Parolin viajó a Andorra para las negociaciones y, en una rueda de prensa con el primer ministro del país celebrada el 9 de septiembre, tachó la propuesta de cambio legal de «cuestión muy delicada y compleja que debemos abordar con gran discreción y sabiduría». En aquel momento, Catholic World Report recogió la noticia y añadía lo siguiente:
«Para la Santa Sede, el principio de defender la vida en todas sus fases es fundamental. Y este principio va acompañado del deseo de estar cerca y ayudar a cuantos se encuentren en dificultades», explicó el cardenal.
Parolin añadió que esta afirmación de principios «implica, asimismo, acciones concretas; en este caso, por ejemplo, dirigidas a las mujeres embarazadas en situaciones de dificultad a la hora de tener un hijo, al dar la vida a su criatura».
El secretario de Estado vaticano señaló que modificar el status penal del aborto en Andorra conlleva también «la problemática del sistema constitucional» por el que el obispo de Urgell es co-príncipe.
«No es fácil reconciliar estos dos aspectos», reconoció el cardenal, subrayando a continuación que «estamos trabajando, reflexionando; seguimos estudiándolo. Estas cosas no se resuelven de la noche a la mañana; requieren una gran participación, un firme compromiso y grandes esfuerzos».
«Esperamos encontrar una solución que sea satisfactoria para todos», concluyó el secretario de Estado vaticano.
(«El Vaticano y Andorra conversan sobre despenalizar el aborto», Catholic World Report, 30 de octubre de 2025)
Nosotros tenemos una respuesta para «Su Eminencia»: en este caso no habrá «solución que sea satisfactoria para todos», especialmente no para las víctimas del aborto. No se puede aceptar ni siquiera un ápice el asesinato de niños, ni cantidad de reflexiones lograrán cambiarlo. «Nadie puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se apegará al uno y menospreciará al otro» (Mt 6,24).
Rueda de prensa con el «Cardenal» Pietro Parolin y el primer ministro andorrano Xavier Espot Zamora (2023)
Más tarde, en ese mismo mes, Zenit incluía esta frase explosiva: «Fuentes locales aseguran después que el propio Papa Francisco habría dado su visto bueno, aunque de modo tácito, al plan de despenalizar el aborto en principio, afirmación que ni la Santa Sede ha confirmado ni desmentido».

Ubicación de Andorra, entre España y Francia
Avancemos al presente y regresemos al informe de InfoVaticana para comprobar los resultados de tanto trabajar, reflexionar y estudiar de Parolin:
El interlocutor andorrano en todo este proceso ha sido el cardenal Pietro Parolin. El secretario de Estado recibió a Espot y al ministro Ladislau Baró el 29 de julio [2026] en el Vaticano, en la última de una serie de reuniones que se remontan a años atrás. Tras ese encuentro, el Gobierno de Andorra confirmó que la reforma llegará al Parlamento en septiembre y agradeció a la Santa Sede «el clima de confianza y discreción» mantenido.
Conviene detenerse en esta frase. Un Gobierno que se prepara para despenalizar el aborto agradece en público la discreción de la Secretaría de Estado. La diplomacia de Parolin, fiel a su estilo, ha optado una vez más por el silencio y el compromiso a espaldas de lo que cabe esperar de un testimonio público: en 2023, durante su visita al Principado, el cardenal recordó que la defensa de la vida es un «principio inalienable» para la Iglesia. Tres años después, ese principio inalienable parece haberse tornado negociable, siempre que la maniobra se gestione sin estrépito.
La Veu Lliure concluía que el Vaticano habría aceptado —o, al menos, no habría bloqueado— una despenalización limitada. Roma no ha desmentido esta interpretación. Y en estos asuntos, el silencio de la Secretaría de Estado rara vez es accidental.
Bajo el subtítulo «El silencio del co-príncipe», InfoVaticana prosigue:
Tampoco el obispo Serrano Pentinat, quien sucedió al obispo Joan-Enric Vives al frente de la Diócesis de Urgell en mayo de 2025, se ha pronunciado sobre los términos de la reforma. El prelado co-príncipe habla de «diálogo» y de «acompañar a las mujeres en situaciones difíciles», fórmulas igual de pastorales que jurídicamente vacuas. Pero el obispo de Urgell no es un mero espectador: es un jefe de Estado. Su firma, su silencio o su abstención tendrán consecuencias directas sobre la ley. Y sobre su conciencia.
La pregunta que nadie parece dispuesto a responder en Roma es elemental: ¿puede un obispo católico, co-príncipe de un Estado, permitir la promulgación de una ley que sustrae la protección penal a la vida del no nacido? El Catecismo y el magisterio constante de la Iglesia —desde Evangelium vitae hasta nuestros días— dejan poco margen a la creatividad diplomática.
Cabe precisar, no obstante, que no parece que el obispo Serrano pueda por sí solo evitar la despenalización del aborto meramente negándose a firmar la ley. La razón estriba en que, según el artículo 45 de la Constitución de Andorra, basta con que uno solo de los dos co-príncipes firme una ley para que esta entre en vigor, siempre que el Tribunal Constitucional dictamine su constitucionalidad.
Aun así, es lógico pensar que, en su condición de co-jefe de Estado, Serrano cuenta, sin duda, con poder —más que cualquier otro en el país— para evitar semejante tragedia por otros medios. Y si es, en efecto, tan católico como él mismo cree ser, sabrá que la situación no carece de esperanza: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para Dios todo es posible» (Mc 10,27); «Si puedes creer, al que cree todo le es posible» (Mc 9,22).
InfoVaticana prosigue explicando que el otro de los dos co-príncipes, Emmanuel Macron, ha impulsado abiertamente el asesinato de niños en el seno materno, y la «Santa Sede» parece inclinarse ante ello. Sin embargo, la transición vaticana de Francisco a León XIV en mayo de 2025 sí tuvo un impacto:
Es cierto que, según La Veu Lliure, la llegada de León XIV complicó las conversaciones y contribuyó a reducir el alcance del proyecto frente a los planes de 2025. El Papa ha reiterado la defensa de la vida humana desde el inicio de su pontificado. La coherencia se medirá en septiembre: si el proyecto llega al Consell General y prospera sin que la Santa Sede alce la voz, la defensa de la vida habrá vuelto a quedar en el terreno de las declaraciones genéricas mientras la diplomacia hacía lo contrario entre bastidores.
La conclusión a la que llega InfoVaticana es demasiado reveladora para no transcribirla íntegramente:
Andorra era, junto con Malta y muy contados territorios, uno de los últimos bastiones europeos en los que el sistema legal protegía íntegramente la vida del concebido. Dicha excepción no era un anacronismo: era un testimonio. Si cae en septiembre, no será por una derrota, sino por una negociación en la que la Iglesia se sentó a la mesa para pactar los términos de su propia retirada.
El texto definitivo que llegue al Consell General aún está por ver. Pero el precedente ya está sentado: cuando la vida del no nacido entra en la agenda diplomática del Vaticano, lo inalienable acaba teniendo un precio. Y la discreción, al parecer, forma parte del pago.
El tema ya había saltado a la actualidad el año pasado, cuando se esperaba que la votación sobre el aborto se celebrara en el legislativo andorrano en noviembre. Por entonces, un artículo de Zenit señalaba que «el Vaticano ha jugado un papel entre bastidores en la negociación de la propuesta actual y se ha sugerido, aunque sea muy remotamente, que el propio [obispo] Serrano podría estampar su firma en el proyecto», haciendo constar que esto «supondría un giro radical respecto a la postura de su antecesor Joan-Enric Vives, que llegó incluso a amenazar con abdicar antes que firmar una ley que juzgara incompatible con la doctrina católica. El cambio ha sido paulatino, pero indudable».
Y es que el medio andorrano La Veu Lliure había lanzado afirmaciones contundentes en su reportaje titulado «El Vaticà cedeix a la despenalitzacio de l’avortament»:
Según fuentes vaticanas, Francisco habría estado a favor de eliminar las penas para las mujeres en línea con su propio enfoque pastoral, en el que ya había otorgado a todos los sacerdotes la facultad de absolver a las mujeres que hubieran abortado y mostrasen arrepentimiento.
…
Según fuentes vaticanas, otro factor determinante fue el nombramiento de Josep-Lluís Serrano Pentinat como obispo coadjutor de Urgell, decisión tomada por el propio Papa Francisco antes de morir. El perfil más diplomático que pastoral de Serrano reflejaba el deseo de Roma de encontrar una solución viable.
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El consenso alcanzado con el Vaticano, tras años de resistencia, marca un hito sin precedentes. El nuevo marco jurídico no comporta una despenalización total del aborto, pero sí sienta las bases para eliminar la criminalización de la mujer, abriendo un nuevo capítulo en las relaciones entre el Principado y la Santa Sede.
…
Conviene subrayar que esta no firma no exime a la Iglesia de su responsabilidad en la despenalización del aborto, ya que ha participado en todas las fases de negociación de la ley desde el principio.
Por tanto, el texto definitivo que llegue al Consell General será el que ya haya aprobado el Vaticano.
(Joel Picón, «El Vaticà cedeix a la despenalització de l’avortament», La Veu Lliure, 18 de septiembre de 2025; traducción de DeepL.com.)
Este mismo artículo «parece haber surtido efecto en Roma», según un seguimiento publicado por La Veu Lliure seis semanas después.
El artículo de Catholic World Report del 30 de octubre de 2025 terminaba con este curioso detalle: «ACI Prensa, socio informativo en español de CNA, contactó con el Gobierno de Andorra para pedir más información sobre la reforma y sus posibles implicaciones para el obispo de Urgell, pero no recibió respuesta. La Diócesis de Urgell declinó hacer comentarios».
Ahora solo cabe aguardar lo que suceda en septiembre.
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