Un día de 2024, suena el teléfono del profesor Christian Tornau, latinista de la Universidad de Würzburg: un empleado de la asociación monástica de Bad Doberan en Mecklemburgo-Pomerania Occidental le pide que descifre un manuscrito del siglo XII que originalmente perteneció a la abadía de Bad Doberan, pero que hoy se conserva en su monasterio filial de Pelplin, en Polonia. Contenido en el manuscrito: seis sermones del doctor de la Iglesia cristiana Agustín de Hipona (354-430).

Lo que inicialmente parece un encargo filológico normal, se convierte en un descubrimiento: «Dos de los seis sermones son escritos de Agustín hasta ahora desconocidos», se alegra el profesor Tornau por este hallazgo inesperado. Actualmente trabaja con la profesora Dorothea Weber y el Dr. Clemens Weidmann de la empresa editorial CSEL (Corpus Scriptorum Ecclesiasticorum Latinorum) en una edición de los dos sermones latinos.

Agustín fue obispo de Hipona Regia en la actual Argelia y es considerado uno de los padres de la Iglesia más importantes. Como pensador del cristianismo latino más influyente en lo filosófico y teológico, marcó de manera decisiva la filosofía occidental, la doctrina de la gracia, así como la comprensión de la Iglesia y la fe.

Una hechicera, una invocación y Dios

Los sermones recién descubiertos tratan la historia del Antiguo Testamento de la hechicera de Endor del primer libro de Samuel. «Saúl se cree en una situación desesperada poco antes de una batalla contra los filisteos. Dios no atiende sus oraciones. Acude a una hechicera», explica Tornau. Ésta, a petición de Saúl, invoca el supuesto espíritu del profeta Samuel, fallecido, quien le predice la muerte en la batalla.

La historia plantea una cuestión teológica: «¿Por qué una nigromante puede invocar el espíritu de un profeta? Esto, a su vez, abre el problema de la teodicea: ¿Cómo puede un Dios omnipotente permitir esto, o es que no es realmente omnipotente?», dice el latinista. En teología existen dos interpretaciones: o bien se trata de un engaño de la hechicera, o bien Dios permitió la invocación para advertir a Saúl de la muerte segura.

Los sermones juegan con estas lecturas. «El primero se pronunció en el servicio dominical y termina con la pregunta de la teodicea y las interpretaciones. Solo el segundo sermón, el miércoles siguiente, sopesó las opciones», dice Tornau. Así, el público de la iglesia tuvo cierta libertad para reflexionar sobre el pasaje bíblico.

Típico de Agustín

Según el científico de Würzburg, esta didáctica y retórica son típicas de Agustín: exponer opciones de interpretación, omitir un juicio final y dejar que el público piense por sí mismo. «El estilo, el ingenio y el contenido también indican claramente que los sermones en los manuscritos provienen realmente de Agustín», afirma Tornau.

Ya ha habido casos en los que supuestos escritos de Agustín resultaron ser falsificaciones. Por eso, el profesor de latín procedió con cautela: analizó el texto junto con el experto Clemens Weidmann, investigó meticulosamente y organizó una escuela de verano en Viena en otoño de 2025. A ella acudieron otros 20 latinistas para discutir y verificar conjuntamente la autenticidad. Al final, todos estuvieron de acuerdo: los sermones son auténticos.

Dos sermones complementan una extensa obra escrita

Reconstruir la historia de la transmisión de los sermones resultó ser un desafío. «En primer lugar, la creación de tal manuscrito en el siglo XII es inusual. Sería más típico una copia a principios de los siglos VIII o IX», dice el latinista Tornau. Por ello, considera muy probable que el manuscrito se base en una versión anterior del monasterio de Amelungsborn, en Baja Sajonia.

«Un antiguo catálogo del monasterio menciona un texto que tiene los mismos títulos y la misma secuencia de contenido que nuestro manuscrito. Podría haber servido de modelo», explica el investigador. Tornau no puede confirmar la suposición al cien por cien, ya que todo el fondo de la biblioteca del monasterio de Amelungsborn se quemó durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648).

La primera edición abordará la transmisión e interpretará el contenido y la autenticidad de los sermones. «Aquí no tenemos un descubrimiento sensacional como los 30 escritos de Agustín descubiertos en pfalz en 1990. Pero complementamos la extensa obra escrita de Agustín con dos textos interesantes más en una edición crítica», resume Tornau. La edición se publicará previsiblemente a finales de 2026 en CSEL.

Contacto

Prof. Dr. Christian Tornau, Cátedra de Filología Clásica, T +49 931 31-88419, christian.tornau@uni-wuerzburg.de

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Auszug aus der Handschrift (in rot): „Predigten des Augustinus über die Wahrsagerin und die Erscheinung Samuels.“ Quelle: Pelplin, Diözesanbibliothek, Codex 114 (195), fol. 14r.

Extracto del manuscrito (en rojo): «Sermones de Agustín sobre la adivina y la aparición de Samuel». Fuente: Pelplin, Biblioteca Diocesana, Códice 114 (195), fol. 14r. (Imagen: Biblioteca Diocesana Obispo Jan Bernard Szlaga en Pelplin)

Por Martin Brandstätter